Para poder tener éxito, la mayoría de los empresarios tienen como reto principal conocer tanto el mercado, como los productos o servicios en los cuales van a desarrollar su actividad. Para ello es necesario adquirir conocimientos no solo del concreto ámbito donde se desarrolla dicha actividad comercial, sino también en otros ámbitos multidisciplinares donde reciben asistencia de expertos (publicidad, economía, finanzas, impuestos, derecho societario, laboral, contratos, etc.).
Sin embargo, a lo largo de mi carrera profesional de más de 30 años, he podido comprobar que el ámbito de la Propiedad Industrial pasa en muchos casos desapercibo, hasta que se plantea un problema que normalmente resulta bastante complejo de resolver y que puede tener consecuencias muy negativas para el negocio. Muchas de estas consecuencias negativas se derivan de no haber tenido unos conocimientos básicos de la misma o un asesoramiento adecuado, desde el inicio del desarrollo de la actividad empresarial.
El fondo de comercio (o goodwill) es un activo intangible que representa el valor adicional de una empresa por encima de su patrimonio neto, derivado de elementos inmateriales como la clientela, marca, reputación o know-how y se calcula como la diferencia entre el precio pagado por la adquisición de la empresa y el valor real de su patrimonio neto. Si le preguntamos a la IA qué es lo que más vale de una empresa moderna, nos contesta que no suele ser su maquinaria o sus edificios sino sus activos intangibles, representando en muchos casos hasta el 90% del valor total. De entre todos los intangibles, el capital humano (talento), los derechos de propiedad industrial e intelectual y la capacidad de generar beneficios futuros, son los elementos fundamentales.
Es por ello que desde la rúbrica de este comentario y con sucesivas entregas, pretendo dar unas nociones muy básicas de este “extraño mundo” que resulta vital para el empresario, ya que los diferentes signos distintivos e invenciones son derechos intangibles que constituyen un activo muy valioso de su acervo empresarial, que no solamente queda reducido a la clientela, mercaderías e inmuebles.
Por el momento y para empezar, baste con conocer sus elementos más representativos:
- Signos distintivos: marcas y nombres comerciales (nacionales, de la Unión Europea e internacionales)
- Diseños: nacionales e internacionales.
- Invenciones: patentes (nacionales, patente europea, PCT, patente unitaria) y modelos de utilidad
- Las marcas son signos (palabras, logotipos, sonidos) que identifican productos o servicios de una empresa en el mercado (ej. una marca de coches o de ropa).
- Los nombres comerciales identifican a una empresa en el tráfico mercantil, no necesariamente sus productos específicos (ej. el nombre de un supermercado).
- Las patentes protegen invenciones nuevas, que no sean obvias y con aplicación industrial (ej. una nueva vacuna).
- Los modelos de utilidad protegen invenciones de menor rango, mejoras o perfeccionamientos técnicos en objetos cotidianos (ej. una herramienta mejorada).
- Los diseños industriales protegen la apariencia externa (diseño, líneas, colores) de un producto (ej. el diseño de una prenda de ropa).
